¿Por qué lloran los bebés?

A lo largo del tiempo se ha creído conveniente dejar que los bebés lloren. A las madres les decían que los bebés "desarrollaban sus pulmones" o que tomar al niño en brazos cada vez que llora supondría "malcríarle". Recientemente se han utilizado los ratos de llanto para enseñar a los bebés que es la hora de dormir y fijar unos horarios claros para acostarle. ¡Es innegable que estás técnicas dan resultado!

Los bebés están genéticamente programados para pedir consuelo cuando están afligidos. El llanto es su forma de pedir ayuda para afrontar las abrumadoras emociones y las terribles sensaciones físicas que su cerebro todavía no puede administrar solo. Los bebés no lloran para ensanchar los pulmones, ni para controlar a la madre, ni para dar lata. Lloran cuando se sienten desdichados y necesitan dar la voz de alarma, porque algo les molesta, sea físico o emocional. Lloran para pedir auxilio.

Los bebés un poco crecidos y los que ya gatean siguen llorando cuando tienen frío y hambre o si están cansados o enfermos, aunque los sobresaltos han disminuido. Sin embargo, les invaden sensaciones nuevas. Sufren estados de pánico debido a la angustia de la separación y tienen cada vez más claro qué les gusta y qué no les gusta, qué les asusta y qué les molesta. Cuando el niño todavía no habla el llanto a menudo significa "no".

Recuerda, nunca es apropiado distanciarse de la angustia del bebé o, aún peor, responder con enfado a su llanto (aunque se tengan ganas), a pesar de lo que digan algunos libros sobre la educación infantil.

Si respondes siempre a la aflicción de tu hijo a lo largo de los años y tomas en serio sus llantos angustiados, en su cerebro se establecerán sistemas de respuesta al estrés muy eficaces, que le permitirán hacer frente al estrés cuando sea mayor.