Seis causas por las cuales se comportan mal los niños

Cuando tu hijo se vuelve insoportable no es solo un diablillo travieso, aunque lo parezca, a veces. Es una personita con reacciones emocionales y necesidades físicas y psicológicas muy complejas. Además, si lo reducimos todo a una cuestión de comportamiento, podemos olvidarnos fácilmente de las causas que lo provocan.

Razón primera: el cansancia y el hambre.

Los niños suelen portarse mal cuando sienten la necesidad de comer o de dormir. El consumo de determinados alimentos y bebidas podría afectar sus cuerpos y cerebros.

Los estudios demuestran que la privación de sueño está relacionada con ciertos desequilibrios del sistema nerviosoautónomo. Cuando el sistema está equilibrado entran en funcionamiento mecanismos clamantes naturales, que ayudan a estabilizar los estados de ánimo. Cuando hay carencia de sueño estos mecanismos no funcionan adecuadamente y toma el mando la parte excitadora del sistema, que sule empujar al niño hacia estados de hiperexcitación.

La falta de sueño también intensifica las emociones negativas en situaciones de estrés. Además, puede provocar desequilibrios en los niveles de azúcar en la sangre, con los correspondientes efectos en el estado de ánimo, incluida la agresividad, la ansiedad, y la depresión.

Razón segunda: un cerebro emocional inmaduro.

En ocasiones, reprendemos a los niños por un mal comportamiento del que no son responsables, porque su cerebro emocional es demasiado inmaduro para que se porten mejor. El cerebro superior de los niños aún no está desarrollado, y esto significa que no pueden inhibir sus impulsos primitivos de dar golpes, corretear y trepar.

Muchos padres y maestros castigan injustamente a los pequeños porque no contemplan la inmadurez de sus cerebro. 

Razón tercera: las ansias psíquicas.

El cerebro interpreta la falta de estimulación como estrés. Para cambiar esa situación dolorosa, la gente hace algo para aumentar su estado de excitación y modificar el estado químico en su cerebro. Los adultos, por ejemplo, ponen la radio o encienden un cigarro. Puesto que los niños tienen menos recursos que los adultos, a menudo eligen un estímulo agresivo, ruidoso o destructivo, como pegar al hermanito o derramar el jugo en la mesa. Si el niño siente que su buena conducta no causa impacto en los padres, recurrira al mal comportamiento.

El mal comportamiento es un grito interior de "por favor, hazme caso". Si tu hijo creé que la única menera de llamar tu atención es gritando, llorando o portándose mal, esto es lo que hará. Por supuesto, la atención amoroso es siempre mejor que la enfadada pero, si esta última es la única posible, los niños la buscarán.

Razón cuarta: afrontar una emoción fuerte.

En ocasiones, los niños se portan mal para descargar la tensión generada por una amoción muy dolorosa. Si ayudamos a los niños a afrontar sus emociones dolorosas en lugar de censurarles por los estallidos nacidos de su cerebro inferior, ayudaremos a su cerebro superior a desarrollar las conexiones nerviosas esenciales para la regulación natural de estas emociones.

Razón quinta: el contagio del estrés materno.

La crianza de los hijos es iuna de las tareas más estresantes que existen y, cuando más tensa la madre, peor se portarán los niños. ¿Por qué? La región prefrontal derecha del cerebro infantil puede captar la atmósfera emocional en cuestión de milisegundos. La tensión y la desdicha de la familia afecta a los niños en lo físico y lo emocional. Si la madre está relajada es probable que el niño esté tranquilo. Si la atmósfera de casa está tensa, el niño será insufrible.

Razón sexta: se activa la región equivocada del cerebro infantil.

Tu forma de relacionarte con el niño podría estar activando la región equivocada de su cerebro. Si le gritas y no dejas de darle órdenes, podrías estár activando, sin querer, sus primitivos sistemas de ira y de miedo, alojados en lo más profundo de sus regiones mamíferas y reptil de su cerebro. El juego abundante, las risas y los mimos, activarán los sistemas de juego e inetrés de su cerebro.