¿Qué debo hacer si mi hijo se aferra a mi a la puerta de la escuela?

Lo mejor que puedes hacer es no marcharte si él te pide a gritos que no lo hagas. Tu partida empeoraría las cosas, porque dispararías las sustancias químicas y hormonas estresantes en el cerebro de tu hijo.

Intenta establecer un contacto significativo con él antes de marchar. Abrázale fuerte. Esto activará la oxitocina y los opioides en su cerebro (hormonas antiestrés) y lo ayudará a tranquilizarse. También significará que el niño "te encuentra" antes de "perderte". Cuando te marchjes se quedará con el recuerdo de una madre serena y consoladora, y no de alguien que se escapa de él.

Si tu hijo se aferra a ti, recuerda la gran inversión que harás en su salud mental a largo plazo si le respondes con afecto y consuelo. Recuerda los efectos perdurables antiestrés de la activiación repetida de la oxitocin, que deriva del afecto físico. Estudios de otros mamíferos, que demuiestran que los bebés que reciben mimos afectuosos  son más capaces de afrontar el estrés, presentan respuestas mucho menos temerosas ante la vida, son psicológicamente más fuertes y ¡hasta envejecen mejor!

Cuando los niños se sientes seguros en el mundo, se relacionan con naturalidad.