Cómo tratar el enojo y los berrinches

Cuando tu hijo se enoja y hace un berrinche, tu papel consiste en ofrecerle una sensación de confianza y seguridad. Háblale suavemente, con palabras simples y consoladoras. Las siguientes técnicas te ayudarán a calmar a tu pequeño.

  • La distracción es una técnica fabulosa y poco aprovechada. Activa el cerebro inferior del niño y le despierta la curiosidad y el interés en algo.
  • Abraza a tu hijo con ternura. A veces, es de gran ayuda abrazar a un niño mientras está enojado y llorando siempre que la madre esté tranquila y se controle a sí misma. La cercanía de tu cuerpo tranquilo devolverá el equilibrio a sus sobreexcitados sistemas de alarma corporal y cerebral, y estimulará la secreción de oxitocina y opioides, sustancias calmantes naturales. Usa palabras sencillas como "Calma, está bien". Si además del sistema de angustia y enojo, se ha activado el sistema de ira del niño y empieza a tirar cosas, a dar golpes o a morder, deberás abrazarlo de manera apropiada expresando tu interés y comprensión en lo sucedido.
  • En ocasiones basta sentarse tranquilamente junto al niño y hablarle con voz suave para que se sienta seguro. Algunos niños prefieren esto a un abrazo ya que les deja libertad de movimiento.
  • Evita usar técnicas de tiempo fuera frente a un berrinche. Si tu mejor amiga estuviera llorando y retorciéndose por el suelo, no la dejarías sola ni la mandarías a otra habitación; tampoco es apropiada para los niños. El tiempo fuera significaría también la pérdida de una oportunidad vital para la regulación del estrés y de la ira.
  • No encierres al niño en una habitación durante un berrinche. Aunque dejé de llorar en voz alta seguirá llorando en su interior, hecho aún más preocupante, según demuestran las investigaciones. Mientras que el llanto en voz alta es un grito de auxilio, el llanto interior es señal de que el niño ha perdido la fe en cualquier ayuda. Algunas veces, está trágica pérdida de fe dura toda la vida.
  • Recuerda que la angustia de tu hijo es auténtica. El niño de dos años que llora porque su hermano le ha quitado el carrito de juguete no pretende hacer una escena. Los estudios demuestran que la sensación de pérdida activa los centros del dolor del cerebro y causa estrés.