Cuándo y cómo respetar el “No” de nuestros hijos.

Hola a mi hija de 5 años no siempre le gusta dar besos a sus abuelos ni a conocidos. Esto supone una dificultad para nosotros porque siempre que le piden un beso los adultos insisten mucho hasta llegar a enfadarla o interrumpir alguna de sus rutinas básicas, por ejemplo si se lo piden mientras está jugando. ¿Qué podemos hacer? Gracias.

En muchas ocasiones nuestros hijos e hijas responde "No" a nuestra peticiones o propuestas. ¿Cuándo es más conveniente aceptar esta respuesta?

Sin duda los valores de cada madre y padre influyen en esta decisión, pues habrá quienes den más importancia a que el niño/a siga las instrucciones que recibe en todas las ocasiones, y quienes prefieran que el niño/a aprenda a mostrar su desacuerdo en determinadas situaciones aunque ello suponga no obedecer siempre.

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de aceptar o no su negativa?

A continuación recogemos algunas de las situaciones más comunes y la mayor o menos conveniencia de aceptar un "No" como respuesta. Nuestro criterio para clasificarlos han sido el aprendizaje, la salud y la seguridad.

  • Llevar a cabo rutinas diarias. La realización de rutinas como la alimentación, la higiene personal, el vestido, el descanso o los deberes escolares en la medida adecuada son necesarios para la salud y aprendizaje de nuestros hijos. Por este motivo, entendemos que el "No" no debe ser atendido, al menos hasta que se cubran las necesidades básicas para un completo desarrollo y sin exceder unos límites perjudiciales.
  • Peticiones de besos y abrazos. Entendemos que ambos comportamientos no forman parte de las "prioridades" para la salud y aprendizaje de nuestros hijos, al menos no en nuestra sociedad, pues incluso entre los adultos no siempre los llevamos a cabo y ello no supone una falta de respeto o educación. Por lo tanto exigirlos puede conllevar más un conflicto que un beneficio, sobretodo si en la actualidad el niño/a sigue un número bajo de órdenes.
  • Ir con extraños. En un extremo se sitúa este aprendizaje, donde es esencial que el niño aprenda a decir "No".

¿Debemos aceptar cualquier negativa independientemente de la forma en que se plantea?

Además de decidir en qué situaciones y ante qué rutinas podemos o resulta conveniente aceptar y atender un "No", es importante decidir cómo debe estar planteado el mismo para tener éxito, es decir, para actuar como el niño/a pide.

Estas son nuestras propuestas al respecto:

  • Cuando la situación no implique peligro (es el caso de la petición de rutinas y la petición de besos y abrazos), la negativa debe atenderse cuando se realice en un tono adecuado, sin exigencias, insultos o gestos ofensivos. Podemos enseñar al niño/a a realizar peticiones asertivas siendo nosotros mismos, más asertivos, y recordándoles cómo hacerlo: "Si me lo pides sin gritar no tienes que abandonar tu juego", "Recuerda, ¿cómo pedíamos las cosas?"
  • Cuando exista peligro, como es el caso de ir con extraños, no pediremos que el niño tenga en cuenta el tono o el contenido, con un "No" bastará.