La importancia del contacto visual en los bebés.

La mirada es uno de los primeros acontecimientos del desarrollo de los bebés ¡y sin duda es también uno de los más emocionantes! Permite a los padres comprobar que definitivamente su bebé los ve y que son importantes y reconocidos. Cuando los ojos de los padres y los bebés se encuentran ocurre algo muy especial: se establece una conexión emocional. El intercambio mutuo de miradas es una experiencia comunicativa compartida entre un padre/una madre y un bebé y transmite información sobre una conexión y un interés recíprocos, así como sobre el estado de ánimo y la sensación general de cada uno a través de los gestos, las expresiones faciales y las sonrisas. 

La importancia de la mirada.

La importancia de la mirada en el desarrollo tiene un carácter tanto emocional como intelectual: posee un significado especial en el establecimiento de vínculos tempranos y desempeña un papel importante en el proceso de obtención de información acerca del mundo y las emociones. Cuando un bebé mira a los ojos y el rostro de sus padres, comienza a hacer asociaciones: entre comida y quién la proporciona, entre voces y personas, entre sonrisa y lo que significa estar alegre o sentirse querido, etc. Esta habilidad del desarrollo contribuye notablemente a la adquisición de capacidades infantiles como calmarse y controlarse, implicarse y relacionarse con los demás e iniciar y responder a distintos tipos de comunicación.

Más adelante, cuando los bebés son capaces de seguir la mirada de quien está a su cargo, pueden compartir información importante con ellos. Esta es una habilidad esencial necesaria para disfrutar de los juegos interactivos con su cuidador y con objetos, y además resulta básica para el desarrollo del lenguaje y el vocabulario. En términos sencillos, cuando tanto el bebé como su cuidador miran al mismo objeto y este último nombra o describe el objeto en cuestión, se establece una conexión entre una imagen y una palabra. La mirada también facilita la percepción espacial y la coordinación óculo-manual, que permite a los bebés alcanzar los objetos de su entorno.

El desarrollo de la mirada.

La mirada de los bebés se desarrolla a pasos de gigante:

    • A las 7 horas del nacimiento, los recién nacidos muestran un notable interés por el rostro de su madre y han aprendido a imitar las expresiones faciales de sus cuidadores.
    • Entre las 6 y las 10 semanas, el bebé comienza a dirigir los ojos de forma más intencionada, mirando directamente a la persona a su cargo y manteniendo la mirada mientras abre ampliamente los ojos.
    • Alrededor de los 3 meses, el bebé es capaz de seguir los movimientos de su cuidador a cierta distancia.
    • Hacia los 9-11 meses, los bebés desarrollan la capacidad de seguir realmente la mirada del ojo del adulto. Esto significa que ya comprenden que los ojos son para ver y mirar.

    Estos progresos en el desarrollo de la mirada de un bebé indican no solo que se está estableciendo una relación, sino además que el desarrollo neurológico y la capacidad comunicativa del bebé van por buen camino. Al establecer contacto visual, el bebé demuestra que sabe lo que es una cara, que su cerebro está registrando una cara familiar y que comprende que las expresiones faciales pueden indicar cómo se siente una persona.

¿Cómo pueden los padres fomentar el contacto visual?

  • El intercambio de miradas entre padres y bebés es natural y agradable. No obstante, cada bebé y cada progenitor tiene su constitución, sus necesidades y sus tendencias particulares, por lo que lleva tiempo hallar el equilibrio exacto para ambas partes.

    A continuación se enumeran algunos consejos sobre cómo hacer de mediador entre el mundo y tu bebé teniendo en cuenta sus necesidades y tendencias especiales: 

    • La mirada de los bebés suele durar muy poco. No espere una mirada prolongada y atenta.
    • No debe forzar a un bebé a establecer contacto visual, en especial cuando el bebé tiene hambre o está malhumorado. Existen formas estupendas de fomentar el contacto visual cuando el bebé está alegre y pendiente.
    • Durante los primeros meses de vida, puede sujetar al bebé a unos 25-50 cm de distancia de su propio rostro para facilitar la mirada y la atención.
    • Cuando el bebé mira directamente al padre o la madre se presenta una excelente oportunidad para interactuar, sonreír, cantar, hablar y gesticular dentro de su campo de visión, aunque resulte un poco incómodo al principio. Esta interacción tan significativa queda registrada en la mente del bebé e influye en su desarrollo.
    • Normalmente es preferible esperar a que sea el bebé quien mire a su cuidador y a continuación establecer la comunicación. Cuando el bebé le mire, intente no apartar la mirada antes que él.
    • El intercambio de miradas resulta especialmente beneficioso para fomentar el sentimiento de apego, sobre todo si va acompañado de tacto y/o voz.
    • Cuando el bebé mira a sus padres o a un objeto conviene señalar hacia el objeto y nombrarlo para facilitar el desarrollo del lenguaje.
    • El rostro humano es un estímulo visual muy potente. A veces los bebés necesitan descansar del gran despliegue de información que ofrece. Cuando los bebés giran la cabeza hacia otro lado o evitan la mirada no están indicando desinterés o rechazo; más bien están diciendo a su manera: «Ya tengo bastante por ahora; necesito tiempo para procesarlo todo».

    Es importante respetar la capacidad sensorial del bebé. Algunos bebés son más sensibles a los estímulos sensoriales y evitan con más frecuencia el contacto visual. Otros bebés pueden en cambio necesitar estímulos muy intensos para captar su atención y disfrutan de gestos más expresivos y muecas graciosas. 

  • Si tiene la sensación de que su bebé tiene dificultad para establecer contacto visual después de los 3 meses de edad, puede consultar a un profesional para evaluar la situación. Un profesional cualificado dispondrá de las herramientas necesarias para comprobar si esta situación es consecuencia de un problema visual del bebé, de su capacidad de procesamiento sensorial o de cualquier otra anomalía en el desarrollo. Los problemas menores relacionados con el contacto visual son bastante comunes y suele resultar de gran ayuda la orientación por parte de un profesional.