La importancia del desarrollo cerebral en los primeros cinco años.

Durante sus primeros cinco años de vida el cerebro está desarrollando su "alambrado", y del estímulo que le des a tu hijo depende el desarrollo de su audición, vista, olfato, destrezas sociales y salud física y mental.

Es más, estudios demuestran que ese período determinará hasta su futuro económico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por ello los expertos aconsejan, y nunca lo olvide: Léale, cántele, háblele a su hijo o hija pequeña, porque ellos lo necesitan.

Según la OMS, cada año más de 200 millones de niños y niñas menores de cinco años de edad fallan en alcanzar su máximo desarrollo cognitivo y social y " muchos problemas que sufren los adultos, como problemas de salud mental, obesidad, cardiopatías, delincuencia, y una deficiente alfabetización y destreza numérica pueden tener su origen en la primera infancia", advierte la organización.

Si un menor no desarrolla todo el potencial que puede antes de los cinco años de edad, es probable que fracase en sus estudios y esté condenado a toda una una vida de pobreza.

Además, "también es probable que estas personas tengan hijos a una edad muy temprana y que proporcionen a sus hijos una atención de salud, nutrición y estimulación deficientes, contribuyendo así a la transmisión intergeneracional de la pobreza y el desarrollo deficiente", según la OMS.

Preocuparse por la educación temprana de un pequeño significa tenerlo en cuenta en momentos tan aparentemente insignificantes como en las labores domésticas, de donde pueden aprender, y mucho.

"Si usted está lavando los platos y usted tiene un niño cerca, déjelo que se acerque donde usted está, dele un trapito, que juntos puedan comunicarse. Cuando van a lavar ropa, van a separar la ropa que van a lavar, divídala por colores, divídala por tamaños, divídala por los pantalones, las camisas, y está ya trabajando en lo que es el conocimiento, lo que es la clasificación", aconsejó Gladys Montes, vicepresidenta del Centro para la Excelencia de United Way, experta en el tema de la educación temprana.

Además, estimule los sentidos de su pequeño: "Durante esta etapa de 0 a 12 meses y de 12 a 24 nosotros nos enfocamos muchísimo en darle la oportunidad a los niños para que exploren con todos los sentidos, con sus manos, con sus ojos, con su nariz, con su cuerpecito" los distintos materiales que integran su ambiente, explicó Montes.

Sobre todo, hay que conversar, y mucho, con los niños, y no hablarles con sonidos que no tengan sentido, sino propiamente, con vocabulario correcto. Sáquelos a pasear, deje que hablen con la gente, que desarrollen sus destrezas sociales.

Cuando un niño pequeño no es estimulado su cerebro no se desarrolla plenamente, y como consecuencia serán más lentos a la hora de aprender, tendrán pocas destrezas sociales y problemas de conducta.

Algunos factores que pueden impedir el desarrollo pleno del cerebro de su pequeño, y que se han visto sobre todo en los países en desarrollo, son:

  • - La malnutrición suficientemente crónica y grave para frenar el crecimiento.
  • - La falta de estimulación u oportunidades de aprendizaje.
  • - La carencia de yodo
  • - La anemia

La OMS advierte, además, que la estimulación debe ir acompañada de afecto: "Si el niño no cuenta con un cuidador habitual con el que establecer un vínculo afectivo -como ocurre en los orfanatos gestionados deficientemente- puede sufrir efectos perjudiciales significativos en su desarrollo cerebral y su función cognitiva".

"Para alcanzar su potencial, los niños de corta edad deben pasar tiempo en un entorno afectuoso y receptivo en el que no sufran abandono ni castigos o muestras de desaprobación inadecuados, si a ello agregamos el hecho de que un centro de cuidado infantil cuenta con oportunidades y estímulos adecuados para potenciar el desarrollo de habilidades, mediante actividades y ejercicios acorde a la edad, las probabilidades de "alambrados" cerebrales son infinitas", agrega la OMS.