Los buenos padres también nos podrían haber hecho daño.

Hay millones de libros acerca de cómo los padres incompetentes podrían dañar a los niños de por vida.

Los psicólogos trabajan duro para ayudar a las personas a superar los traumas de la infancia. Algunos de ustedes probablemente sufren de problemas psicológicos relacionados con la falta de atención, abandono, abuso infantil, etc. Pero hay una cosa interesante que podría sorprenderles:

Los buenos padres también nos podrían haber hecho daño.

Hay millones de libros acerca de cómo los padres incompetentes podrían dañar a los niños de por vida.

Los psicólogos trabajan duro para ayudar a las personas a superar los traumas de la infancia. Algunos de ustedes probablemente sufren de problemas psicológicos relacionados con la falta de atención, abandono, abuso infantil, etc. Pero hay una cosa interesante que podría sorprenderles:

Los buenos padres también nos podrían haber hecho daño.

A pesar de que el amor incondicional es una cualidad primordial del buen padre, existe también la posibilidad de que ese amor alimentara el narcisismo del niño hasta un extremo poco saludable.

La ilusión de impecabilidad que uno podría tener más temprano en la vida podría causar problemas con la autoestima debido a las discrepancias entre la realidad y las expectativas de uno a ser el mejor en todo lo que hace. En la mente inconsciente de todos hay una fuente de narcisismo saludable en relación con el período de nuestras vidas cuando cada uno de nosotros solía ser un Dios.

Pero a veces, los padres justifican esas ilusiones durante mucho tiempo. Esta es la razón por la cual a veces, en lugar de ser activo y hacer algo para mejorar nuestras vidas, simplemente nos paramos, nos quejamos y sufrimos porque las cosas no son de la manera "como nos gustaría que fueran".

Algunos de nosotros sólo encontramos fallos en el mundo que nos rodea, pero nunca en nosotros mismos. Algunos somos egocéntricos o tenemos demasiado baja autoestima, todos estos problemas están relacionados con la idea de impecabilidad establecida muy temprano en nuestras vidas.

Los buenos padres se preocupan por sus hijos, pero tarde o temprano, sus temores se convierten en miedos propios de sus hijos. Mientras que los niños están creciendo sus padres continúan viéndolos como inmaduros y tratan de protegerlos (a veces demasiado). Esto podría tener algunas desventajas significativas.

Si el niño crece con unos padres que están constantemente preocupados por su bienestar, sus miedos serán pronto interiorizados y el niño crecerá asustado de todo lo que le rodea. Se convertirá en un adulto ansioso incapaz de tomar cualquier riesgo.

En mi opinión, es prácticamente imposible que un padre mantenga el equilibrio perfecto entre dar amor incondicional, establecer límites, cuidar constantemente del niño y darle suficiente autonomía en el mismo tiempo. Por esto, aunque hemos tenido padres amorosos, algunos de nosotros tenemos que superar algunos problemas inconscientes causados por recibir demasiada atención durante nuestra infancia.

Sólo tenemos que ser lo suficientemente sabios para entender lo que nos está frenando y poner todos nuestros esfuerzos en aprender a ser valientes, seguros y suficientemente realistas. Habrá que tomar riesgos y aprender de nuestros propios errores y, créeme, nunca es demasiado tarde.