No puedo quedarme quieto.

Si los niños comprendieran los procesos de su cerebro y tuvieran la facultad de expresar conceptos complejos, nos dirian que, sencillamente, carecen de las conexiones cerebrales necesarias para controlar sus impulsos inquietos. Insistirían en la necesidad de un espacio donde desfogarse. La novedad del entorno desconocido y los juguetes nuevos liberarán la tranquilizadora dopamina.

El aburrimiento suele dar lugar al mal comportamiento en los cafés y los restaurantes.

Consideremos la siguiente escena. A Sofi, que tiene dos años, la han llevado a una cafetería y se está aburriendo. Empieza a golpear la mesa con la cuchara, y muchas cabezas se vuelven para mirarla. Luego escupe la bebida encima de la mesa y dispersa las manchas con los dedos. Después derrama azucar por todas partes y finge bombardear con papel la taza de café de su mamá. ¿Qué está pasando en el cerebro de Sofi?

No pretende ser traviesa, son los sitemas inmaduros de su cerebro que la impulsan a actuar de esta forma. Le dijeron que se sentara quietecita pero, como ocurre con todos los niños, la conversación de los adultos la aburre mortalmente.

El aburrimiento significa que se encuentra en un estado de baja excitación que puede activar dolorosas sustancias químicas en su cerebro e inducirla a comportarse de forma muy desagradable. Sus modales en la mesa representan un intento de satisfacer su ansia de estimulación. Al mismo tiempo operan los impulsos motores de Sofi, que su cerebro poco desarrollado no puede inhibir de manera natural.

Por supuesto, los niños que se portan así son insoportables. Es el momento en el que muchos padres optan por el castigo.

Pero si ofrecemos a Sofi un juguete o un libro para colorear, es muy probanble que su cerebro superior actúe en coordinación con el sistema de busqueda de su cerebro inferior. Este sistema libera dopamina y opioides, sustancias químicas que permitirán a Sofi concentrarse en su actividad y así calmar de forma natural sus impulsos motores. Si no llevamos al café o al restaurante algo con que distraer a los niños, estos buscarán su propio entretenimiento.