¿Por qué se comportan mal los niños?

Cuando tu hijo se vuelve insoportable no sólo es un diablillo travieso, aunque lo parezca, a veces. Es una personita con reacciones emocionales y necesidades físicas y psicológicas muy complejas. Además si lo reducimos todo a una cuestión de comportamiento, podemos olvidarnos fácilmente de las causas que lo provocan.

Es mucho lo que podemos hacer como padres para evitar que nuestros hijos se comporten mal, ya que a la hora de enfrentar las conductas provocadoras, debemos tener en cuenta los sentimientos y las relaciones de los niños a la vez que su comportamiento. Los niños se portan mal debido a alguna de las seis causas siguiente, y conocerlas ayuda a responder apropiadamente la situación.

Primera razón: el cansancio y el hambre.

Los niños suelen portarse mal cuando sienten la necesidad de comer o de dormir. El consumo de determinados alimentos y bebidas podría afectar sus cuerpos y cerebros.

La falta de sueño también intensifica las emociones negativas en situaciones de estrés. Además puede provocar desequilibrios en los niveles de azúcar en la sangre con los correspondientes efectos en el estado de ánimo, incluida la agresividad, la ansiedad y la depresión.

Segunda razón: un cerebro emocional inmaduro.

En ocasiones reprendemos a los niños por un mal comportamiento del que no son responsables, porque su cerebro emocional es demasiado inmaduro para que se porten mejor.

Tercera razón: las ansias psíquicas

El cerebro interpreta la falta de estimulación como estrés. Para cambiar esta situación dolorosa, la gente hace algo para aumentar su estado de excitación y modificar el estado químico en su cerebro. Los adultos, por ejemplo, prenden la televisión o encienden un cigarro. Puesto que los niños tienen menos recursos que los adultos, a menudo eligen un estímulo agresivo, ruidoso o destructivo, como pegar al hermanito o derramar el jugo o el agua sobre la mesa.

Razón cuarta: afrontar una emoción fuerte

En ocasiones, los niños se portan mal para descargar la tensión generada por una emoción muy dolorosa. Tal vez tengan celos de un hermano o pueden que estén luchando por asimilar algún acontecimiento, como la pérdida de un animal, que algún niño de la escuela lo moleste o bien que le quiten un juguete.

Razón quinta: el contagio del estrés materno

La conducta del niño a menudo es un barómetro del estrés, la depresión, la ira o la angustia de los padres. Los gritos y la rabia persistente de un niño pueden ser una forma de liberar la tensión de las emociones adultas.

La crianza de los niños es una de las tareas más estresantes que existen y, cuanto más tensa la madre, peor se portarán los niños. Si la madre esta relajada, es probable que el niño esté tranquilo. Si la atmosfera de casa está tensa, el niño será insufrible.

Razón sexta: se activa la región equivocada del cerebro infantil

Tu forma de relacionarse con el niño podría estar activando la región equivocada de su cerebro. Si le gritas y no dejas de darle órdenes, podrías estar activando sin querer sus primitivos sistemas de ira y miedo, alojados en lo más profundo de su cerebro. Por el contrario, el juego abundante, las risas, y los mimos activarán los sistemas de juego e interés de su cerebro.