Rivalidad entre hermanos

Si observas el comportamiento de un niño que tiene un hermano recién nacido serás testigo de la posible agonía que siente cuando se da cuenta de que todo lo que le daban a él lo recibe ahora el pequeño. El dolor de esta rivalidad y la confusión que ello conlleva no debería ser pasados por alto, pues estos niños pueden perder por completo la sensación de bienestar y creer que "mi mamá no me quiere tanto como a mi hermana pequeña".

La rivalidad entre hermanos incluye multitud de sentimientos, entre los cuales se encuentra el dolor de ver que su madre le dedica también su amor y afecto al nuevo rival. El comportamiento agresivo y la impulsividad resultantes de esta rivalidad entre hermanos se debe con frecuencia a la retirada de opioides del cerebro (reducen en gran medida nuestros sentimientos negativos)   que se producen cuando el niño se siente excluido. Entonces se bloquean los sistemas estabilizadores del ánimo y aumentan los niveles de otras sustancias cerebrales.

Como ayudar a un niño que sufre este dolor.

Para ser capaz de ayudar a tus hijos debes observarlos con atención y fijarte en si uno de ellos te mira cuando le prestas atención a su hermano pequeño. Si el dolor de tu hijo se manifiesta a través de las peleas, habla con él y si ves que le cuesta, te resultará útil tener en casa una familia de marionetas para ayudarlo a expresar sus sentimientos más difíciles. A continuación te ofrecemos un ejemplo de cómo hablar con tu hijo sobre el dolor que siente por la rivalidad con su hermano.

Para que tu hijo deje de portarse mal con su hermano pequeño, utiliza marionetas. Pregunta a tu hijo si le gustaría jugar contigo a las marionetas y pidele que escoga una. Tu hijo eligira una para representarse a sí misma (una foca) y elijirá otra para tí (un oso marrón)

Pide a tu hijo que levante el pulgar cada vez que la foca acierte a sus sentimientos y que lo incline hacia abajo si la foca se equivoca. Entonces colocate las marionetas en cada mano y utilizá la foca para decir: "Oye, oso marrón, todo iba mucho mejor antes de que llegara el pequeño (aquí deberás mencionar el nombre del bebé que acaba de llegar a la familia, pero por ahora lo llamaremos Carlos). Te tenía todo para mí y ahora que está Carlos siento un fuerte dolor aquí dentro".

Tu hijo levantará el pulgar con determinación. El oso respondió: "Lamento que sientas tanto dolor en el corazón pequeña foca, pero tu eres mi foquita preferida y el pequeño Carlos nunca podrá ocupar tu lugar en mi corazón. Te quiero mucho y lo siento si a veces no logro demostrártelo". El oso abrazó a la foca y le dió un beso en la nariz.

Estas demostraciones de empatía activan los opioides del cerebro de tu hijo. Como resultado de esta intervención tu hijo ya no tendrá impulsos agresivos hacia su hermano.