Un estudio demuestra que la estimulación temprana es clave para el desarrollo del cerebro.

Una temprana infancia rodeada de libros y juguetes educativos dejará huellas digitales positivas en el cerebro de una persona, incluso en la adolescencia, según demostró un estudio de investigación con dos décadas de duración.

Los científicos descubrieron que mientras más estimulación temprana y cognitiva tenga un niño, más desarrolladas estarán las partes de sus cerebros dedicadas al lenguaje y la cognición en las próximas décadas.

Se sabe que la experiencia en la infancia influye en el desarrollo del cerebro. Martha Farah, directora del centro de neurociencia y sociedad de la Universidad de Pensilvania,  dirigió el último estudio sobre la corteza del cerebro, quería descubrir cómo un rango normal de experiencias en la infancia podría influir en el desarrollo del cerebro.

Farah realizó escáneres cerebrales a 64 participantes que fueron estudiados en el transcurso de 20 años. Los resultados que presentó  en la reunión anual de la Society for Neuroscience en Nueva Orleans, mostraron que la estimulación  temprana y cognitiva  desde pequeños fue el factor clave para predecir el desarrollo de varias partes de la corteza; entre ellas un mayor desarrollo de materia gris en el exterior del cerebro, efecto que duró 15 años desde la primer estimulación.

Los participantes habían sido estudiados desde que tenían dos años de edad. Los investigadores visitaron sus hogares y registraron una serie de detalles sobre sus vidas para medir la estimulación cognitiva, detalles como el número de libros para niños que tenían, el tipo de juguetes que les enseñaban sobre colores, números o letras, motricidad, estimulación del lenguaje, o si se divertian con juguetes reales. o juguetes de instrumentos musicales.

Los resultados de Farah mostraron que el desarrollo de la corteza cerebral en los últimos años de la adolescencia estaba estrechamente relacionado con la estimulación temprana y cognitiva del niño a la edad de dos años. Todos los otros factores, incluido el cuidado parental en todas las edades, la calidez, el cariño y el cuidado; así como la estimulación cognitiva eran factores decisivos en el desarrollo de los niños hasta entrada la adolescencia.  Farah dijo que sus resultados eran evidencia de la existencia de un período sensible, la niñez, un periodo temprano en la vida de una persona, la cual determina el desarrollo óptimo de la corteza; lo que incluso apoya  la idea de que esos primeros años son especialmente influyentes y decisivos en la adolescencia.

A medida que el cerebro madura durante la infancia y la adolescencia, las células cerebrales de la corteza cerebral se recortan y, a medida que se eliminan las células innecesarias, la corteza se vuelve más delgada. Farah descubrió que cuanto más estimulación temprana y cognitiva tenía un participante a la edad de dos años, más delgada y, por lo tanto, más desarrollada, su corteza. "Casi parece que cualquiera que sea el proceso de desarrollo normal, se ha acelerado o ha ido más allá en los niños con mayor estimulación temprana y cognitiva", dijo.

La región más fuertemente afectada fue la corteza temporal lateral izquierda, que está en la superficie del cerebro, detrás de la oreja. Esta región está involucrada en la memoria semántica, el procesamiento de los significados de las palabras y el conocimiento general sobre el mundo.

Alrededor de la época en que a los participantes se les escaneó el cerebro era la última parte de su adolescencia, también se les realizaron pruebas de lenguaje y, según Farah, cuanto más delgada es su corteza, mejor es su comprensión del lenguaje.

Andrea Danese, profesora clínica de psiquiatría infantil y adolescente en el Instituto de Psiquiatría de King's College de Londres, dijo que el estudio sugiere que la experiencia de un entorno  enriquecedor podría tener un efecto en el desarrollo cerebral independientemente de las predisposiciones familiares, quizás genéticas, para mejorar el cerebro. Danese agregó que este tipo de investigación resaltó el "cambió en el paradigma" que los padres y cuidadores tuvieron que desempeñar para permitir a los niños desarrollar sus habilidades cognitivas, sociales y emocionales al proporcionar interacciones personales seguras, predecibles, estimulantes y receptivas con los niños.

Los padres pueden no estar presentes cuando sus hijos adolescentes se enfrentan a decisiones importantes sobre la elección de compañeros, la experimentación con drogas, la participación en relaciones sexuales o la educación", dijo Danese. Sin embargo, los padres pueden sentar las bases para que sus hijos adolescentes tomen buenas decisiones, por ejemplo, promoviendo su capacidad para retener y elaborar información, o para equilibrar el deseo de recompensa inmediata con la de objetivos mayores a largo plazo, a temprana edad.

Bruce Hood, un psicólogo experimental que se especializa en neurociencia cognitiva del desarrollo en la Universidad de Bristol, dijo que su consejo para los padres era sólo ser amables con sus hijos, a menos que los críen en una caja de cartón sin ningún estímulo o interacción.